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“La mies es mucha y los obreros pocos”: una invitación a orar por vocaciones

Monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez, presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, reflexiona sobre el envío misionero de los 72 discípulos y nos recuerda que “la alegría mayor no está en lo que hacemos, sino en que nuestros nombres estén escritos en el cielo”.

«Alégrense de que sus nombres estén escritos en el cielo», dice Jesús a los setenta y dos discípulos que regresan entusiasmados tras haber sido enviados en misión. A partir de este pasaje del Evangelio según san Lucas (10,1-12.17-20), el obispo emérito de Santa María de Los Ángeles invita a reflexionar sobre la urgencia de anunciar el Reino de Dios y la necesidad de orar por nuevas vocaciones al ministerio sacerdotal.

“Jesús extiende su mirada mucho más allá que la Palestina de su tiempo y abraza a toda la humanidad”, afirma el obispo, recordando que las palabras del Señor —“la mies es mucha y los obreros pocos”— cobran una especial actualidad en tiempos de escasez vocacional. En ese contexto, subraya el llamado que hiciera san Juan Pablo II a no temer proponer la vocación sacerdotal como una forma privilegiada de vida cristiana.

El comentario también destaca el poder dado por Cristo a sus enviados para expulsar demonios y proclamar la paz: “La descendencia de la mujer tiene poder para pisar la cabeza de Satanás”, señala el obispo, explicando que este poder es administrado por la Iglesia y conferido a los presbíteros mediante el Sacramento del Orden.

Finalmente, monseñor Bacarreza recuerda que el motivo de mayor alegría no está en los dones recibidos o en las obras realizadas, sino en la promesa de salvación: “Este es el motivo de gozo perfecto y eterno, el de ser ciudadanos del cielo”.

👉 Revisa el comentario completo32 – 2025 Domingo 14C. Lc 10,1-12.17-20

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