Nuevo video de autocuidado trata de la ergonomía, ciencia que adapta las actividades diarias al cuidado del cuerpo, es clave para que los sacerdotes mantengan su salud física y ministerial, evitando dolores crónicos y fatiga derivada de posturas repetitivas y prolongadas.
El cuerpo del sacerdote es una herramienta sagrada al servicio de otros. A través de él se anuncian palabras, se celebra la liturgia, se consuela, se acompaña y se ora. Sin embargo, con el paso del tiempo y la intensidad de las tareas pastorales, es común experimentar molestias físicas que muchas veces se normalizan. ¿Dolor de espalda? “Es el precio del ministerio”. ¿Cansancio en las piernas o el cuello? “Es parte del día a día”. Pero no tiene por qué ser así.
La ergonomía es la ciencia que estudia cómo adaptar los espacios, herramientas y rutinas al cuerpo humano para prevenir lesiones y mejorar el bienestar. En la vida sacerdotal, esta disciplina puede marcar una diferencia significativa al promover hábitos que protejan la salud física y sostengan la vocación con dignidad.
La rutina pastoral implica múltiples posturas: estar de pie durante largos períodos, escribir homilías sentado por horas, usar tecnología, arrodillarse y desplazarse constantemente. Estas posturas repetitivas o sostenidas sin el debido cuidado pueden derivar en dolores crónicos, lesiones musculares y fatiga generalizada.
Para evitar estos problemas, se recomienda lo siguiente:
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Durante la misa o celebraciones: alinear los pies con los hombros al estar de pie, cambiar de postura sutilmente, y usar zapatos con buen soporte plantar.
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En el escritorio: mantener la espalda recta, pies apoyados en el suelo, elevar el computador o libros a la altura de los ojos y hacer pausas cada 30 a 60 minutos para estirar brazos, cuello y hombros.
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Durante la oración o lectura: usar una silla firme con respaldo o cojín lumbar, utilizar apoyos acolchados si se reza de rodillas y alternar entre estar sentado, caminar y estirarse suavemente.
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Con dispositivos digitales: sostener el teléfono a la altura de los ojos para evitar el “cuello de texto”, reducir el tiempo frente a pantallas y acompañar cada jornada digital con pausas de respiración y descanso visual.
El psicólogo Leonardo Castillo, responsable de las cápsulas de autocuidado de Mutual Pax, señala:
«La vida pastoral exige mucho físicamente, pero con conciencia y algunos ajustes simples, podemos proteger el cuerpo que nos sostiene en la misión. La ergonomía no solo previene el dolor, sino que nos ayuda a vivir nuestro ministerio con más energía y bienestar.»
Mutual Pax invita a sus sacerdotes beneficiarios a incorporar estas recomendaciones para cuidar el cuerpo, sostener la vocación y vivir el ministerio con salud y plenitud.
