El Presidente del Consejo Directivo de Mutua lPax reflexionó este domingo 14 de septiembre sobre el Evangelio de Lucas 15, que presenta las parábolas de la oveja perdida y el hijo perdido, subrayando la misericordia de Dios que acoge siempre al que vuelve a Él.
“Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión”, recordó Monseñor Felipe Bacarreza, Obispo emérito de Santa María de Los Ángeles y Presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, al comentar el Evangelio de este domingo 14 de septiembre.
El pasaje litúrgico propone tres parábolas conocidas como las de los “perdidos”: la oveja, la dracma y el hijo pródigo. Sobre esta última, Monseñor Bacarreza destacó que resume la historia de salvación de cada persona: “Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”.
El obispo explicó que tanto el hijo menor como el mayor representan las actitudes humanas ante el amor de Dios. “Jesús acoge a los pecadores, como el padre de la parábola a su hijo, y les hace experimentar su amor, el amor que lo lleva hasta el extremo de entregar su vida”, señaló.
Asimismo, advirtió que la enseñanza de Jesús interpela a todos: “El padre quiere obtener la conversión también de este hijo mayor y lograr que entre a la fiesta y se alegre por el regreso del hermano”.
La reflexión concluye con una invitación a reconocer que nadie queda fuera de la misericordia divina: “A cuantos acogieron la Palabra, les dio el poder llegar a ser hijos de Dios” (Jn 1,12).
👉 Puedes leer el comentario completo de Monseñor Felipe Bacarreza en el siguiente enlace: 42 – 2025 Domingo 24C. Lc 15,1-3242 – 2025 Domingo 24C. Lc 15,1-32
