Monseñor Felipe Bacarreza, Obispo emérito de Santa María de Los Ángeles y Presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, profundiza en la parábola del rico epulón y el pobre Lázaro, invitando a abrir el corazón a la Palabra de Cristo.
En su comentario al Evangelio de este domingo 28 de septiembre, correspondiente a Lucas 16,19-31, Monseñor Felipe Bacarreza destacó el contraste entre el rico que disfrutaba de los banquetes y el pobre Lázaro, lleno de llagas, que no recibía más consuelo que el de los perros que se acercaban a él.
“Esta situación duró hasta la muerte de uno y otro, cuando al rico vino a faltar el dinero, y entonces la situación se invirtió: ‘Murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; murió también el rico y fue sepultado… en el Hades entre tormentos’”, explica el Obispo, mostrando la enseñanza de Jesús sobre el destino eterno.
El pasaje, conocido como la parábola del rico epulón, fue presentado como una respuesta de Jesús a los fariseos “que eran amigos del dinero, y se burlaban de Él” (Lc 16,14). Según Monseñor Bacarreza, este relato es la versión que ofrece Lucas del juicio final: “La sentencia será: ‘Vengan, benditos de mi Padre, reciban en herencia el Reino… porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer’; o esta otra: ‘Apártense de mí, malditos, al fuego eterno… porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer’”.
El Obispo también recordó que hoy el llamado no es a escuchar solamente a Moisés y a los profetas, sino a Cristo mismo:
“A nosotros se nos pide escuchar al Hijo de Dios hecho hombre, y quien lo pide es Dios mismo, cuando, en aquel monte Tabor, declaró: ‘Este es mi Hijo, el Elegido; escúchenlo a Él’” (Lc 9,35).
Finalmente, Monseñor Bacarreza concluye con una advertencia clara y actual:
“Si no escuchan a Jesús, aunque resucite un muerto, no se convertirán”.
Te invitamos a leer el comentario completo de Monseñor Felipe Bacarreza en la web de Mutual Pax y profundizar en la riqueza de este Evangelio que nos llama a abrirnos a la Palabra de Cristo y a practicar la misericordia con los más necesitados.44 – 2025 Domingo 26C. Lc 16,19-31
