En su reflexión sobre el Evangelio del domingo 9 de noviembre, el obispo emérito Felipe Bacarreza Rodríguez invita a profundizar en el sentido de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, una celebración que este año coincide con el Día del Señor y que nos llama a renovar la fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Cada 9 de noviembre la Iglesia celebra la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, considerada la “madre y cabeza de todas las iglesias del mundo”. Este año la fecha coincide con el domingo, por lo que la liturgia del Día del Señor se une a esta significativa fiesta que recuerda el primer templo dedicado a Jesucristo.
Felipe Bacarreza, obispo emérito de Santa María de Los Ángeles, explica que esta celebración “es una confesión de la divinidad de Jesucristo y un testimonio de que los cristianos, por acción del Espíritu Santo, comprendieron y creyeron su solemne sentencia: ‘Yo y el Padre somos Uno’”.
A partir del relato del Evangelio de Juan (Jn 2,13-22), el obispo destaca el momento en que Jesús expulsa a los mercaderes del templo, revelando su condición de Hijo de Dios al llamar a ese lugar sagrado “la Casa de mi Padre”. “Jesús no puede quedar indiferente cuando se falta en esa forma a la gloria de su Padre”, señala. “El celo por la casa del Señor lo devora”, añade citando el Salmo 69.
El comentario concluye haciendo un paralelo entre la antigua dedicación del templo y un acontecimiento actual: la próxima consagración del Santuario de la Divina Misericordia, en Chicureo, por el cardenal Fernando Chomali. “Este Santuario es un acto de fe en la divinidad de Jesucristo y de confianza en su Divina Misericordia, y será fuente de bendiciones para toda la Iglesia”, afirma monseñor Bacarreza.
Ver comentario completo 50 – 2025 Dedicación San Juan de Letrán. Jn 2,13-22
