Comentario del Obispo Felipe Bacarreza invita a profundizar el sentido del Adviento desde la figura del precursor de Jesús.
En el III Domingo de Adviento, el Obispo emérito de Santa María de Los Ángeles y miembro del Consejo Directivo de MutualPax, Mons. Felipe Bacarreza Rodríguez, reflexiona sobre el Evangelio según san Mateo (Mt 11,2-11), poniendo el acento en la figura de Juan el Bautista, su misión como precursor y su testimonio de fe, incluso en medio de la cárcel y la persecución.
El comentario comienza situando a Juan en un momento crucial de su vida: privado de libertad, sin poder ver directamente las obras de Jesús, pero atento a lo que se decía de Él. Desde allí surge su conocida pregunta: «¿Eres Tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?», una interrogante que, según explica el obispo, no nace de la incredulidad, sino del desconcierto ante un Mesías que actúa con humildad y misericordia.
Mons. Bacarreza recuerda que el vínculo entre Juan y Jesús se remonta incluso antes de su nacimiento. Ambos caminos corren en paralelo desde el seno materno, cuando Juan “salta de gozo” al reconocer la presencia del Señor en el vientre de María. «Este era el modo que tenía él de anunciar al Señor en ese momento», señala el obispo, subrayando el carácter profundamente espiritual de la misión de Juan.
El comentario también profundiza en el Bautismo de Jesús en el Jordán, donde se revela por primera vez el misterio central de la fe cristiana: la Santísima Trinidad. «Dios es uno solo, pero esta única sustancia divina es poseída por tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo», afirma Mons. Bacarreza, recalcando que este es el núcleo de la fe cristiana y la clave para comprender la identidad de Jesús.
Desde la cárcel, Juan no puede ver las obras del Mesías, pero Jesús responde a su pregunta remitiéndolo a los signos concretos del Reino: «Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados». Son estas obras, explica el obispo, las que confirman que Jesús es verdaderamente el enviado de Dios.
El testimonio de Juan culmina en su martirio, fruto de su fidelidad a la verdad. «Juan es un mártir de la fidelidad conyugal», recuerda Mons. Bacarreza, destacando su coherencia y valentía frente al poder. Por eso, Jesús puede decir con verdad: «No ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista».
Finalmente, el obispo invita a una reflexión personal y comunitaria: si bien Jesús afirma que «el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él», la pregunta que queda abierta es quiénes viven hoy configurando toda su vida según la enseñanza de Cristo. «El que presuma de cumplir esto, puede presumir de ser mayor que Juan», concluye, interpelando a los creyentes en este tiempo de Adviento.03 – 2026 Adviento 3A, Mt 11,2-11
