En su comentario del Evangelio de la Epifanía, el obispo emérito Felipe Bacarreza reflexiona sobre la manifestación universal del Hijo de Dios, revelado a humildes pastores y a sabios de Oriente como Salvador de toda la humanidad.
En la Solemnidad de la Epifanía del Señor, celebrada este domingo 4 de enero, el obispo emérito de Santa María de los Ángeles y presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez, invita a contemplar el misterio de un Dios que se manifiesta al mundo de manera sorprendente y universal.
La Epifanía —palabra que significa “manifestación”— recuerda que el Hijo de Dios, nacido en la pobreza y el anonimato de Belén, no permaneció oculto, sino que fue dado a conocer por Dios mismo. Primero, a humildes pastores, y luego a unos magos venidos de Oriente, guiados por una estrella que los condujo hasta el Niño.
El obispo subraya el contraste entre la sencillez del nacimiento de Jesús y la grandeza de lo que en Él se revela: el Salvador del mundo. Tal como relata san Lucas, el Niño fue acostado en un pesebre, sin lugar en el alojamiento; sin embargo, esa misma noche se produjo la primera epifanía, cuando “la gloria del Señor envolvió en su luz” a los pastores y se les anunció una gran alegría para todo el pueblo.
San Mateo, por su parte, narra una segunda manifestación: la de los magos de Oriente, hombres sabios que, al ver una estrella surgir en el cielo, reconocieron el cumplimiento de antiguas promesas y emprendieron un largo camino para adorar al recién nacido Rey de los judíos. En este gesto, destaca monseñor Bacarreza, se revela con claridad el carácter universal de la salvación.
“Fue así manifestado a esos magos el misterio del Dios verdadero, hecho hombre verdadero y como tal rey heredero del trono de David”, señala el obispo.
Los dones ofrecidos por los magos —oro, incienso y mirra— expresan esta fe profunda: Jesús es Rey, es Dios y es también Aquel que entregará su vida por la redención de muchos. No se trata solo de un relato del pasado, sino de una invitación permanente a reconocer y adorar a Cristo.
Finalmente, el comentario subraya que esta manifestación del Señor a pueblos lejanos anticipa la misión universal confiada por Cristo resucitado a sus discípulos: anunciar el Evangelio a todas las naciones. Gracias a esa misión, recuerda el obispo, también nosotros —lejanos en el tiempo y en el espacio— hemos recibido la luz de esta Epifanía.
“El Evangelio nos relata esta epifanía para que todos profesemos esta misma fe”, afirma monseñor Bacarreza.
Mutual Pax invita a leer el comentario completo del Evangelio y a profundizar en este misterio que ilumina el inicio del nuevo año con la certeza de una salvación ofrecida a todos.06 – 2026 Epifanía del Señor. Mt 2,1-12
