Mons. Felipe Bacarreza reflexiona sobre el cumplimiento de la Ley en el Sermón del Monte con el Evangelio de este domingo 15 de febrero (Mt 5,17-37), Jesús continúa el Sermón del Monte con una afirmación decisiva: “No he venido a abolir la Ley o los Profetas, sino a cumplirlos”.
En su comentario dominical, el obispo emérito de Santa María de Los Ángeles y presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, mons. Felipe Bacarreza Rodríguez, profundiza en el sentido de estas palabras y en su alcance para la vida cristiana.
El obispo explica que Jesús responde a una acusación que comenzaba a surgir: la idea de que su enseñanza podía contradecir la Ley dada por Dios a Israel. Sin embargo, lejos de abolirla, el Señor la lleva a su plenitud.
“Abolir significa disolver o destruir; cumplir significa llenar, completar, llevar a plenitud”, explica mons. Bacarreza, subrayando que todo lo anunciado por los profetas encuentra en Cristo su realización definitiva.
Jesús reafirma con fuerza la vigencia del designio de Dios:
“Hasta que el cielo y la tierra pasen, no pasará ni una i ni una tilde de la Ley hasta que todo suceda”.
No se trata, por tanto, de disminuir las exigencias, sino de profundizarlas. El obispo destaca que Cristo no elimina los mandamientos, sino que los interioriza y los eleva. Al mandamiento “No matarás”, Jesús añade la exigencia de erradicar la ira y la ofensa del corazón. Al “No cometerás adulterio”, lo extiende al ámbito interior:
“Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”.
En esta enseñanza, el Señor no propone una moral más fácil, sino más radical, que alcanza la intención profunda del corazón humano. “Lejos está entonces Jesús de abolir la Ley”, señala el obispo, quien enfatiza que sólo Cristo puede restaurar plenamente el plan original de Dios sobre la vida y el matrimonio.
El comentario también recuerda que el cumplimiento de esta exigencia no es fruto exclusivo del esfuerzo humano, sino don de la gracia. Citando el Catecismo, mons. Bacarreza afirma que el hombre y la mujer no pueden realizar plenamente el plan de Dios sin la ayuda divina, gracia que Cristo obtuvo con su muerte en la cruz.
El centro de la enseñanza está en la autoridad única de Jesús, quien repite solemnemente: “Yo les digo”. Este pronombre, explica el obispo, remite a su Persona divina, al Hijo eterno que es uno con el Padre. Su palabra no es una interpretación más, sino la norma suprema que da vida al mundo.
El Evangelio de este domingo invita a los creyentes a examinar la propia vida y a acoger la ley de Dios no como una carga, sino como un camino de plenitud y verdad.
👉 Te invitamos a leer el Evangelio completo (Mt 5,17-37) y profundizar en esta enseñanza que nos conduce al corazón mismo del mensaje de Cristo.
12 – 2026 Domingo 06A. Mt 5,17-37 (1)12 – 2026 Domingo 06A. Mt 5,17-37 (1)
