El obispo explica que el relato evangélico se vincula estrechamente con la confesión del apóstol: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Sin embargo, aclara que esta afirmación supera la comprensión humana: “Lo que Pedro ha declarado supera todo lo que puede alcanzar el ser humano con su inteligencia; a él se lo ha revelado el Padre que está en el cielo”.
Revelación de la identidad divina de Cristo
El episodio de la Transfiguración, leído este año según el Evangelio de Evangelio según San Mateo, manifiesta por un instante la gloria divina de Jesús. “Al expresar lo ocurrido a Jesús en ese monte alto con la expresión ‘transfigurar’, lo que quiere decir el evangelista es que retomó, por un momento, su forma de Dios”, señala el obispo.
El relato describe: “Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”, utilizando la luz como símbolo de la divinidad. Para mons. Bacarreza, lo vivido por Pedro, Santiago y Juan fue una auténtica experiencia de Dios.
Ante esa manifestación, Pedro exclama: “Señor, bueno es estar nosotros aquí”. Esa expresión, que da título al comentario, refleja el deseo humano de permanecer en la presencia divina.
“Escúchenlo”: una palabra para hoy
El momento culminante ocurre cuando la voz del Padre confirma la identidad de Jesús: “Este es mi Hijo, el Amado, en quien me complazco”. Y añade una orden dirigida a todos: “Escúchenlo”.
El obispo destaca que esta indicación marca un paso decisivo en la historia de la salvación: “En adelante, en lugar de una ley escrita y de los anuncios proféticos, se nos presenta una Persona y su palabra divina”.
Esa Palabra —subraya— es la que la Iglesia continúa proponiendo a lo largo del tiempo, en fidelidad a la misión confiada a Pedro y a sus sucesores.
Oración por la Iglesia
En la parte final de su reflexión, mons. Bacarreza invita a orar por el Santo Padre ante las decisiones que enfrenta en el ejercicio de su ministerio. “Debemos orar por el Santo Padre en la certeza de que lo que él decida será lo que Dios decida”, afirma, recordando la promesa del Señor a Pedro: “Lo que tú ates en la tierra quedará atado en el cielo”.
En este tiempo de Cuaresma, la Transfiguración se presenta como un llamado a fortalecer la fe en Cristo y a escuchar su voz con renovada confianza.
👉 Lea el comentario completo del Evangelio aquí 14 – 2026 Cuaresma 2A. Mt 17,1-9