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Jesús, camino seguro hacia el Padre

En el V Domingo de Pascua (Jn 14,1-12), Jesús invita a sus discípulos a confiar en Él en medio de la incertidumbre y revela su identidad como el único camino hacia el Padre.

En su comentario al Evangelio de este domingo, mons. Felipe Bacarreza Rodríguez, obispo emérito de Santa María de Los Ángeles y presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, profundiza en las palabras de Jesús durante la Última Cena, en un momento marcado por la inquietud de los discípulos ante su partida.

El obispo explica que este pasaje recoge un diálogo lleno de cercanía y consuelo, en el que Jesús invita a sus discípulos a mantener la fe en medio de la incertidumbre.

Una invitación a confiar

Ante el temor de quienes lo siguen, Jesús entrega una exhortación clara:

“No se turbe el corazón de ustedes. Ustedes creen en Dios; crean también en mí”.

Según destaca mons. Bacarreza, Jesús pide a sus discípulos la misma confianza que tenían en Dios, pero ahora puesta también en Él, revelando así su íntima unión con el Padre.

El camino hacia el Padre

El diálogo se profundiza cuando Jesús habla del destino hacia el cual se dirige y del lugar preparado para sus discípulos. Ante la incomprensión, Tomás plantea una pregunta clave sobre el camino a seguir.

La respuesta de Jesús es una de las más decisivas del Evangelio:

“Yo soy el camino y la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí”.

El obispo subraya que esta afirmación no admite excepciones y manifiesta que Cristo no solo enseña el camino, sino que Él mismo es el camino que conduce a Dios.

Ver a Jesús es ver a Dios

El Evangelio alcanza un punto central cuando Jesús responde a la petición de Felipe:

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”.

Mons. Bacarreza explica que aquí se revela el núcleo de la fe cristiana: Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, y en Él se manifiesta plenamente el rostro de Dios.

“Nosotros no podemos con nuestros ojos ver más que a Jesús; pero viéndolo a Él, con fe en Él, vemos verdaderamente a Dios”, afirma.

Una fe que se hace vida

El obispo invita a reconocer que esta fe no es solo una idea, sino una experiencia viva que se expresa en la relación con Cristo.

Recordando la enseñanza de san Pablo, señala que el camino cristiano implica una profunda unión con Jesús: “Ya no vivo yo; es Cristo quien vive en mí”.

Asimismo, destaca que este encuentro con Cristo se actualiza de manera especial en la Eucaristía, donde el creyente está llamado a reconocer y adorar su presencia.

Mirar a Cristo para encontrar a Dios

Finalmente, el Evangelio invita a renovar la fe en Jesús como el único camino hacia el Padre, especialmente en medio de las dudas y dificultades de la vida.

👉 Te invitamos a leer el comentario completo del Evangelio en 23 – 2026 Pascua 5A, Jn 14,1-12

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