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Corpus Christi: la Eucaristía, fuente de vida eterna para los creyentes

En su comentario del Evangelio para la Solemnidad de Corpus Christi, mons. Felipe Bacarreza Rodríguez, obispo emérito de Santa María de Los Ángeles y presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, reflexiona sobre el significado de la Eucaristía como presencia real de Jesucristo y alimento para la vida eterna.

La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo invita a los fieles a contemplar uno de los misterios centrales de la fe cristiana. Esta celebración destaca el don que Jesús dejó a su Iglesia en la Última Cena y que continúa siendo signo de comunión, esperanza y encuentro con Dios para millones de creyentes en todo el mundo.

En su reflexión para esta festividad, mons. Felipe Bacarreza recuerda que la solemnidad de Corpus Christi fue instituida para que el pueblo cristiano pudiera expresar con especial alegría y gratitud su fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, misterio que la Iglesia reconoce como “fuente y cima de toda la vida cristiana”.

El comentario se centra en el discurso del Pan de Vida pronunciado por Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, donde revela el sentido profundo de su misión y anuncia el don de su Cuerpo y de su Sangre para la salvación del mundo.

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo daré es mi carne por la vida del mundo», destaca el obispo al comentar las palabras de Jesús recogidas en el Evangelio de San Juan.

Mons. Bacarreza explica que este anuncio marcó un momento decisivo en el ministerio de Jesús. Mientras muchos se alejaron al considerar difícil de aceptar esta enseñanza, sus discípulos permanecieron junto a Él, acogiendo con fe un mensaje que la Iglesia ha conservado y transmitido durante siglos.

«En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes», subraya el presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, destacando que las palabras de Cristo deben comprenderse en su sentido real y pleno.

La reflexión profundiza también en la íntima unión que Jesús ofrece a quienes participan de la Eucaristía. Más que un signo externo, se trata de una comunión profunda con el Señor, que comunica su propia vida a quienes lo reciben con fe.

«El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y Yo en él», recuerda el Evangelio. Para mons. Bacarreza, esta promesa expresa la forma más plena de unión entre Cristo y sus discípulos, una participación en la vida divina que tiene su origen en el Padre y que conduce a la vida eterna.

Asimismo, el obispo destaca que la celebración de la Eucaristía actualiza sacramentalmente el sacrificio de Cristo ofrecido por la salvación de toda la humanidad. Por ello, invita a valorar este don y a participar activamente en la misa dominical, respondiendo al llamado permanente de Jesús: “Tomen y coman; esto es mi Cuerpo… Tomen y beban; este es el cáliz de mi Sangre”.

Mutual Pax invita a leer el comentario completo de mons. Felipe Bacarreza Rodríguez para profundizar en el significado de la Solemnidad de Corpus Christi y en el misterio de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

28 – 2026 Cuerpo y Sangre de Cristo A. Jn 6,51-58

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