En su comentario al Evangelio del domingo 21 de junio (Mt 10,26-33), mons. Felipe Bacarreza Rodríguez, obispo emérito de Santa María de Los Ángeles y presidente del Consejo Directivo de Mutual Pax, reflexiona sobre la confianza en Dios, el valor del testimonio cristiano y la esperanza que nace de reconocerse hijos de un mismo Padre.
En el Evangelio de este domingo, Jesús dirige a sus discípulos una exhortación que se repite tres veces a lo largo del texto: “No teman”. Se trata de una invitación que nace en el contexto de la misión apostólica y de las dificultades que enfrentarían quienes anuncian el Evangelio.
La reflexión de mons. Felipe Bacarreza sitúa estas palabras dentro del llamado que Jesús hace a sus discípulos para llevar su mensaje al mundo, conscientes de que encontrarán rechazo, persecución e incomprensión. Sin embargo, el Señor les pide que no vivan dominados por el miedo, sino sostenidos por la confianza en Dios.
“No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.”
El obispo destaca que Jesús distingue claramente entre la muerte física y la vida eterna, recordando que ningún poder humano puede destruir aquello que Dios ha creado para la eternidad. Por eso, la verdadera seguridad del cristiano no está en las circunstancias externas, sino en la certeza de que su vida está en manos del Padre.
La reflexión profundiza también en una de las imágenes más cercanas y consoladoras del Evangelio: el cuidado providente de Dios por cada persona.
“Ni uno de los pajarillos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.”
A través de esta comparación, Jesús enseña que la existencia humana no está abandonada al azar. Mons. Bacarreza recuerda que el Señor conoce y acompaña cada aspecto de nuestra vida, incluso aquello que parece insignificante.
Uno de los puntos centrales del comentario es la dignidad del ser humano como hijo de Dios. Jesús habla de “vuestro Padre”, revelando una relación única entre Dios y quienes creen en Él. Según explica el obispo, esta filiación divina constituye el fundamento más profundo de la dignidad humana y de los derechos de toda persona.
Asimismo, el Evangelio invita a vivir el santo temor de Dios, no como miedo, sino como reconocimiento de su grandeza y de su amor. Este don, explica mons. Bacarreza, ayuda a vivir con verdad, coherencia y fidelidad al Evangelio.
La reflexión concluye con una llamada a dar testimonio público de la fe. Jesús promete reconocer ante el Padre a quienes lo reconozcan ante los hombres, recordando que la fe cristiana está llamada a expresarse con convicción en la vida cotidiana.
“A quien me reconozca delante de los hombres, Yo lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.”
En un mundo marcado por la incertidumbre y el temor, el Evangelio de este domingo invita a renovar la confianza en Dios, a vivir con esperanza y a anunciar con valentía la verdad de Cristo.
Mutual Pax invita a leer el comentario completo de mons. Felipe Bacarreza Rodríguez para profundizar en esta reflexión sobre la confianza en Dios y el testimonio cristiano.30 – 2026 Domingo 12A, Mt 10,26-33
